O sea, Kirk Douglas suicidándose en pantalla dramáticamente en 1956, vendió re-jóligud. Fijó, en el inconsciente colectivo, esa asociación entre talento locura drama muerte. Re patrás y todos comprando el drama, como si estuviéramos predestinados, buscáramos o nos gustase la tragedia, lo negativo, lo desmotivador, el argumento definitivo del “ves: no se puede libar y hozar al mismo tiempo” y otras letanías desvigorizantes por el estilo que de tanto éxito suelen gozar, y que esconden prohibiciones arbitrarias, tabúes, fobias supersticiosas y otras deformaciones sociomentales tras una presentación aparente de solemne sensatez.
1 mar 2017
Vincent y el Dr. Gauchet
O sea, Kirk Douglas suicidándose en pantalla dramáticamente en 1956, vendió re-jóligud. Fijó, en el inconsciente colectivo, esa asociación entre talento locura drama muerte. Re patrás y todos comprando el drama, como si estuviéramos predestinados, buscáramos o nos gustase la tragedia, lo negativo, lo desmotivador, el argumento definitivo del “ves: no se puede libar y hozar al mismo tiempo” y otras letanías desvigorizantes por el estilo que de tanto éxito suelen gozar, y que esconden prohibiciones arbitrarias, tabúes, fobias supersticiosas y otras deformaciones sociomentales tras una presentación aparente de solemne sensatez.
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